La historia de la miel
La miel muestra lo que queremos decir. La diferencia entre lo auténtico y lo casi-auténtico es rotunda, y una vez que has probado miel cruda, sin calentar, de un productor tradicional, la versión del supermercado deja de registrarse.
Entre en casi cualquier supermercado europeo y toda la categoría se ha reducido a dos cosas: miel genérica mezclada y Manuka, un producto construido casi enteramente sobre mitología de marketing. Lo que rara vez está en el estante es miel cruda, sin calentar, de productores tradicionales: la que hace lo que se supone que la miel debe hacer.
46%
de la miel muestreada en Europa se sospechaba que estaba adulterada con jarabes de azúcar baratos, según la investigación coordinada de la UE “From the Hives”.1
La miel cruda sin calentar de productores tradicionales conserva su perfil antibacteriano y antioxidante completo. La miel pasteurizada del supermercado ha perdido la mayoría de estas propiedades. Muchas variedades de miel griega, por ejemplo, igualan o superan a la Manuka en densidad antioxidante, a una fracción del precio.2
Lo auténtico existe. Hemos pasado años encontrándolo, productor a productor.